¡Retomo el blog, por fin! ¿Qué me ha pasado en este año? Nunca lo imaginarías...

Madre mía... Mi última publicación fue una receta en diciembre del 2015... ¡Qué vergüenza!
Pero seguro, seguro, que me perdonáis. En un año han pasado muchísimas cosas. Y por desgracia, no han sido buenas...

En noviembre de 2015 fallecía mi papi tras cuatro años diagnosticado con cáncer de pulmón. Desde agosto de 2015 hasta que nos dio su último aliento, fue un infierno que no se lo deseo ni a mi peor enemigo... 

En febrero de 2016 encontré trabajo como profesora (mi vocación) por primera vez en mi vida. Era solo un plan de ocupación, pero tenía un contrato que duraría 9 meses y estaba súper feliz. Por fin llegaba la buena racha que me merecía, después de tanto sufrimiento los meses anteriores. 
Sí, eso es lo que yo pensaba. La vida ya empezaba a sonreírme. En mayo de 2016 decido cortar mi melenaza (que me llegaba hasta la cintura) para donarla a mujeres y niñas con cáncer que no tenían recursos. Me sentí genial, y el nuevo look me favorecía muchísimo (una media melena por encima del hombro). 

A las dos semanas de mi "buena voluntad", estoy tumbada una noche en el sofá viendo el programa de Samanta Villar (su embarazo al completo) y de repente me toco un bulto en el pecho izquierdo. Hacía seis meses y una semana que había perdido a mi padre, y ahí estaba... Lo sabía nada más tocarlo. Sabéis que las mujeres tenemos un sexto sentido. Pues el mío, me puso un sello en la frente, con un mega bofetón en toda la cara. A las dos semanas se confirmaba mi diagnóstico.
Cáncer de mama.... cáncer de mama.... cáncer de mama... Tengo 28 años y cáncer. No podía creerlo, no podía asumirlo. Solo podía llorar, mirar a mi hija de dos años y llorar, llorar. No pensaba en lo que iba a sufrir, no pensaba en curarme o no. Pensaba en ella, en cómo explicarle que su madre se iba a morir. Pensaba en mi marido, en cómo iba a dejarle totalmente solo criando a nuestra pequeña. 

El diagnóstico no fue nada alentador. Tenía el tipo de tumor más agresivo, con menos tratamientos disponibles, y encima se habia "escapado" a un ganglio en la cadena mamaria interna (una putada, hablando pronto y mal). Todos los médicos me decían lo mismo... "Tenemos únicamente una bala y vamos a por todas. Eres muy joven y es muy agresivo". Estaba en el estadio IIIA, nada más ni nada menos. Si entiendes un poco de cáncer, (que seguro que sí, porque todos tenemos a alguien cercano que lo sufre o lo ha superado), sabrás que el estadio máximo, la metástasis, es un estadio IV. Pues yo no estaba en ese estadio "por los pelos", o más bien, porque no me tocaba estarlo...

Como me estoy alargando demasiado, publicaré otra entrada para que no se os haga pesado...




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